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Este síndrome se caracteriza por un dolor agudo de aparición inesperada; causado normalmente por un movimiento violento del músculo, debido a la desinserción del gemelo interno, teniendo la sensación de haber recibido una pedrada. Resulta al producirse una contracción brusca con rotura de fibrillas musculares, apareciendo una ligera hendidura. En el punto de máximo dolor se encuentra una contractura acompañada de rotura fibrilar (generalmente de escasa importancia), calor, enrojecimiento y hematoma local o periférico;
impidiendo en muchas ocasiones la marcha normal del individuo. No se conocen con certeza los factores que desencadenan esta lesión, normalmente se ven favorecidos por algún cambio brusco en la actividad, sobre todo si no se ha realizado un calentamiento y estiramiento correctos.
Como posibles tratamientos cabe reseñar: • Aplicación de frío o hielo (no directo) durante 8-10 minutos para anestesiar la zona. • Colocaremos el músculo en máxima relajación (flojo, flácido). • Realizaremos un masaje suave de forma longitudinal al músculo, de manera que acerquemos las fibras separadas por la lesión. • Vendaje funcional acercando las fibras lesionadas (durante 3-4 días). • Pasados 3-4 días retirar el vendaje y revisar. Sí aún está mal volveremos a vendar otros 3 días, después quitaremos el vendaje. • Pasadas las primeras horas, si vemos que el músculo está bien, el tratamiento se modifica y comenzaremos por calor local, masaje más o menos profundo (según evolución), masaje transverso profundo de Cyriax, estiramientos y vendaje neuromuscular
El comienzo con la actividad física tiene que ser rápido, pero siempre con el asesoramiento del terapeuta, y con un vendaje adecuado, ya que si no está el músculo lo suficientemente preparado para ella pueden aparecer recidivas.
Como conclusión nos vemos obligados a indicar qué son muchos los beneficios que la actividad física y deportiva nos ofrece; entre otros, previene de enfermedades cardiovasculares, ayuda al mantenimiento de la forma física, reporta sensaciones de bienestar y también, cómo no, incrementa la lista de nuestras actividades de ocio.
Pero para que el deporte sea sano y eficaz debe hacerse de forma moderada, progresiva y periódica, siendo la práctica excesiva, sin preparación, desordenada e inconsciente la que aumenta el riesgo de lesiones y accidentes. ¿Quién no ha empezado un partido de fútbol sin calentar? O ¿quién no se ha puesto a jugar con 3 amigos más, un partido de padel? Y, en una de esas pelotas que queremos llegar o ir a dar para ganar un punto; arrancamos para salir a darle y siente como una pedrada en el gemelo (generalmente en la parte interna de este). Es lo que se conoce como SÍNDROME DE LA PEDRADA o pierna de tenista.
Esther Sanjurjo Rincón Licenciada en Ciencias de la actividad física y el deporte y fisioterapeuta colegiada nº3737
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