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El 17 de Octubre ha sido el día mundial contra el dolor. Así que hoy queremos continuar nuestra labor divulgativa ampliando nuestros conocimientos sobre el dolor. ¿Cómo es que nuestro cuerpo es capaz de diferenciar el tacto de un bastoncillo de algodón sobre un dedo del tacto de una aguja? ¿Cómo puede diferenciar con los ojos cerrados en dolor de una aguja y el de un pinchazo? ¿ Cual es la diferencia entre dolor agudo y dolor crónico? No queremos entrar en la complejidad del sistema nervioso, pero vamos a intentar encontrar las respuestas a estas preguntas de forma sencilla pero con rigor científico.
Todo tiene que ver con el sistema nervioso, que podemos dividir en dos partes, el sistema nervioso central (SNC), compuesto por el encéfalo y la medula espinal, y el sistema nervioso periférico (SNP), que está formado por nervios y neuronas que se extienden por todo el cuerpo. 
Al grupo de nervios relacionado con todo lo sensorial (lo que se toca) los llamamos nervios sensoriales, son los que transmiten tacto, temperatura y dolor al sistema nervioso central. Tenemos terminaciones nerviosas para tacto suave, otras para tacto más profundo, otras para cambios de temperatura, otras detectan la vibración y otras que solamente se estimulan cuando el tejido donde se encuentran está en peligro de romperse.
Estos nervios se llaman nociceptores. Los dos tipos de nociceptores más importantes son las fibras C y las fibras Ad. Estos dos tipos de terminaciones nerviosas mandan el impulso nervioso a varias partes del encéfalo, principalmente a la corteza somatosensorial (que hace que “sintamos” el dolor) y también al tálamo. Este último es el que cataloga y da “memoria” al dolor. Por eso aunque el estimulo de un pinchazo de aguja y un pellizco son muy parecidos, nuestra experiencia de dolores se va catalogando dentro del tálamo así poco a poco nos vamos familiarizando con los distintos tipos de dolores. Es también por eso que cuando notamos un dolor nuevo, nos es tan difícil saber de dónde viene y el porqué. Cuando nos hacemos daño, nuestro cuerpo se pone en marcha para curar la lesión y así poco a poco va desapareciendo el dolor. Cuando una lesión no se cura bien del todo, entonces el estimulo del dolor se prolonga en el tiempo. Cuando ese tiempo supera los tres meses de duración durante de un mismo año, entonces la lesión la clasificamos como “crónica”.
Hay más curiosidades relacionadas con la sensación del dolor que no vamos a mencionar ahora, solamente vamos a mencionar la relación entre el sistema nociceptivo y el sistema límbico; en pocas palabras, esta relación es la que hace que percibamos más doloroso un pinchazo cuando acabamos de recibir una mala noticia, que el mismo pinchazo justo después de saber que hemos ganado la lotería.
Un mecanismo importante relacionado con el dolor es el “arco reflejo” situado en la medula espinal (columna). Esto significa que aunque la información que recogen los nociceptores del dolor llega hasta el cerebro, tenemos un mecanismo con el cual, si nos pinchamos el dedo sin querer, quitamos la mano de forma refleja. La “orden” de quitar la mano en este caso no llega desde el cerebro sino de la propia medula espinal. El arco reflejo demuestra la importancia de nuestro sistema nociceptivo. Si hay dolor, es que algo no va bien y hay que buscar una solución. Muchas veces escuchamos que “es normal” que duela algo aunque lo normal y deseable es que nuestros nociceptores estén tranquilos y que no se estimulen de forma inadecuada.
Joseph Sapiano Fisioterapeuta colegiado nº3867
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